viernes, 9 de enero de 2009
lunes, 5 de enero de 2009
Alertan sobre estafas en los cajeros automáticos
NEUQUÉN (AN).- Durante las vacaciones la gente suele utilizar mucho más las tarjetas de débito y crédito para evitar el riesgo de llevar efectivo en el bolsillo. Pero la delincuencia, que no es lenta ni perezosa, ha desarrollado formas sofisticadas como la utilización de tecnología y hasta ha reinventado el tradicional cuento del tío para vencer esas prevenciones. Con la temporada recién iniciada, los responsables de la División Delitos Económicos de la Policía neuquina explican las distintas modalidades delictivas pescador y "skimming" y brindan consejos para evitar que las vacaciones se transformen en una pesadilla. "Queremos recalcarle a la sociedad algunas cuestiones que hacen a la prevención y al manejo seguro de algunos medios de pago como son las tarjetas de débito y crédito", señaló el oficial Walter Núñez, integrante de Delitos Económicos. En cuanto a las modalidades de robo más utilizadas en cajeros electrónicos, hay dos: el pescador, ya sea de tarjeta o billetes, y el "skimming". (Ver aparte) Pescadores Ésta es la modalidad que más se da en el país y generalmente es utilizada durante los fines de semana en época de pagos y en las vacaciones. La particularidad de esta maniobra es que los delincuentes ingresan al cajero e introducen un dispositivo que captura la tarjeta o el dinero dentro del cajero e impide retirarlo al titular. La más habitual y sencilla es la captura de tarjeta mediante una falsa ranura que impide a la persona operar con el cajero. En ese momento suele aparecer un hombre o una mujer que se ofrece a llamar al 0800 del banco para formular la denuncia. En verdad el llamado lo realizan a un número trucho; del otro lado de la línea un cómplice que simula ser empleado del banco le saca todos los datos a la víctima, inclusive el código de la tarjeta. Para terminar le pide que al siguiente día hábil se acerque a la entidad a retirar el plástico. El delincuente que realizó el llamado se va junto al cliente pero vuelve a los pocos minutos, rescata la tarjeta atrapada con el pescador y con los datos que le pasa el cómplice (número de clave o PIN) la utiliza como si fuera suya. Lo más común es que se retire el monto permitido y se haga una transferencia con el resto de los fondos a una cuenta bancaria abierta con documentación falsa. La víctima se percatará del robo días después. El otro tipo de pescador es el de billetes, que no suele ser tan efectivo aunque los delincuentes se arriesgan igual. Este sistema consiste en introducir una falsa ranura en el expendedor de billetes que se encarga de capturarlos ante la atónita mirada de la persona que siente que el cajero ha realizado la operación de entrega pero el dinero no aparece. Suele suceder, en la mayoría de los casos, que la persona supone que el cajero no tiene más billetes, por lo que se retira. Es ahí que un delincuente ingresa y saca el capturador con el dinero. fuente: Rio Negro Online
lunes, 6 de octubre de 2008
Denuncian la instalación de “pescadores” en cajeros automáticos de la Arístides
Al menos 3 personas fueron hoy víctimas de esta nueva forma de robo. Colocan elementos que bloquean la salida de la plata, la extracción se registra como realizada y, cuando el cliente se va sin poder reclamar, los delincuentes entran y sacan el efectivo.
Esta vez, el blanco fueron las máquinas de bancos ubicados sobre calle Arístides Villanueva. Una de las víctimas, una chica de 28 años, dijo no haber estado al tanto de este modo de operar de los ladrones. Ella simplemente insertó su tarjeta en uno de los cajeros del banco Galicia y, al ver que el dinero no salía y no recibir respuesta del banco, llamó la policía.
Allí, uno de los efectivos de investigaciones descubrió que en la boca de salida del dinero los delincuentes habían puesto el "pescador".
En su denuncia dijo que otras tres personas –un matrimonio y una señora mayor- también habían intentado hacer extracciones pero que no lo habían logrado. Incluso, la mujer había peregrinado por otros 3 bancos de la zona haciendo extracciones de 200 pesos, pensando que el dinero no salía porque los aparatos se habían quedado sin fondos.
Ante la reiteración de este tipo de delitos, la policía recomienda a los usuarios revisar la ranura de expulsión de billetes antes de hacer la extracción, principalmente durante los fines de semana.
Los malvivientes generalmente operan a partir de la madrugada del sábado ya que de esa forma la víctima no puede recibir ayuda de la entidad bancaria ni consultarle por el estado del cajero automático
Fuente: Diario Los Andes
jueves, 25 de septiembre de 2008
Los cajeros automáticos son víctimas del vandalismo
En una nueva recorrida por Zárate, EL DEBATE salió para averiguar por qué los cajeros automáticos se quedan “sin plata tan frecuentemente” y qué vinculación tiene este problema con diferentes hechos vandálicos. Ojo con los pescadores Pocos Cajeros Demasiado viejos Recomendaciones A la hora de tener que ir al cajero automático a retirar efectivo, es bueno tener en cuenta algunas recomendaciones y consejos para su seguridad. Fuente EL DEBATE El Diario de Zarate
Para Elba Beatriz Cobeira, reemplazante de tesorería del Banco Provincia, ubicado en las calles Independencia y Justa Lima, “el tema vandalismo es moneda corriente y especialmente “trabajan” los fines de semana”.
“Los cajeros automáticos de esta sucursal tienen que ser constantemente reparados y el técnico viene todas las semanas siempre por algún problema” señaló la tesorera.
Los episodios de “vandalismo” son variados y adoptan con el paso del tiempo, diferentes formas para despistar.
Esto es porque los delincuentes también necesitan “innovar” a medida que la gente va descubriendo sus trucos y sabe como puede caer en la trampa.
Uno de los hechos vandálicos más frecuentes -contra cajeros automáticos- es lo que en la “jerga bancaria” y del “ampa” se conoce como “los pescadores”.
Este sistema consiste en “un dispositivo casero” que se introduce generalmente en la ranura donde se coloca la tarjeta, para que esta quede retenida y no pueda ser extraída por el usuario al momento de retirarse.
De esta manera -y con el código de seguridad ya introducido por la “víctima”-, los malvivientes se aseguran la posibilidad de poder “extraer” el tope de dinero que la tarjeta permita al momento del robo.
Es necesario tener muy en cuenta que son diversos los materiales -utilizados por los vándalos- como “pescadores” de tarjetas.
Muchas veces usan algún pedacito de placa radiográfica vieja o un plástico duro que actúe como “traba” de la tarjeta, al momento en que uno necesita retirarse del cajero.
Otra de las causas por que los cajeros se quedan sin dinero -por ejemplo en el Banco Provincia- es que “hay solo tres” para atender a un gran sector público.
Es sabido que los empleados de la municipalidad, los docentes y empleados del Poder Judicial (que dependen del la Provincia de Buenos Aires) perciben sus haberes a través de este Banco.
Sucede entonces que cuando las fechas de cobro coinciden, los cajeros no alcanzan a pagar ni la cuarta parte de lo que la gente demanda.
Por otra parte, el público -cada vez más “bancarizado”- prefiere por una cuestión de costos “no tener que pagar comisiones” y realizar las extracciones en los cajeros automáticos del Banco donde posee la cuenta de ahorros.
Si bien los actos de vandalismo existen, también hay que destacar que la mayoría de los cajeros automáticos son demasiados antiguos.
En promedio, todos superan los diez años de uso mientras que tienen que soportar infinidad de operaciones en un solo día.
Por este motivo, y por su uso incorrecto, es que quedan off line (fuera de línea) con mucha frecuencia o tiene que ser reparados por un técnico. Finalmente, la caída del sistema y errores en la base interconectada de cajeros automáticos no es un problema menor a la hora de realizar la “tan deseada extracción de efectivo”.
*No entregue ni diga a nadie su número de identificación personal (PIN o clave de seguridad).
*No tenga nunca -conjuntamente con su tarjeta- escrito su número de PIN o clave personal.
*Recuerde que si su tarjeta es retenida por el cajero automático por algún motivo, este le debe entregar un comprobante de tarjeta retenida.(Esta es una manera de darse cuenta que la tarjeta no ha sido trabada por un “pescador”).
*El mejor horario para realizar una operación es durante la actividad bancaria. El movimiento de gente brinda mayor “seguridad” y si su tarjeta es retenida puede dirigirse a la sucursal.
*Al momento de realizar una extracción fíjese que la puerta del cajero esté cerrada y no esté alguien viéndolo.
*Recuerde planificar con anticipación su “necesidad de efectivo” debido a que el fin de semana probablemente no pueda extraer porque el cajero se quedó sin plata.
viernes, 1 de agosto de 2008
Alerta por "pescadores" en los cajeros automáticos
NEUQUÉN (AN).- Una banda compuesta por seis personas, entre hombres y mujeres, ha comenzado a operar en la provincia aplicando la modalidad de robo de cajeros automáticos conocida como pescadores. Ya se produjeron dos casos el pasado fin de semana y la policía teme que en los próximo días, que son de pago, se agudice el accionar delictivo por lo que salieron a advertir a la población. El subcomisario Oscar Longo del departamento de Delitos Económicos brindó detalles del modus operandi de esta banda que estaría apunto de quedar identificada gracias a las grabaciones de seguridad de los bancos afectados. La vieja técnica del pescador constaba de un sujeto que ponía un objeto que simulaba muy bien el slot de ingreso de la tarjeta y cuando el cliente creía que se había trabado el sistema entraba una mujer que fingía ayudarlo y le hacía introducir la clave varias veces para memorizarla. Después que el hombre se iba resignado la persona sacaba el pescador con la tarjeta y en otro cajero realizaba las extracciones. "A esa modalidad le han hecho una variante que es la que hemos detectado en la región. Se dio un caso en Roca, otro en Cipolletti y dos acá en Neuquén", explicó el subcomisario. La variante mantiene todas las características anteriores nada más que la persona que ingresa a ayudar al cliente, que no entiende porque se trabó su tarjeta, le marca un supuesto número telefónico desde su celular. De esta manera, en vez de darle asistencia pone a la víctima en contacto con un cómplice, que lo atiende del otro lado de línea fingiendo ser la red bancaria. Así, con ensayada actitud de promotor telefónico le solicita distintos datos entre ellos la clave. La frutilla del postre, es la despedida: le dice que vuelva en horario de atención para que se le restituya el plástico. Posteriormente sale el cliente junto a la mujer que fingía dar ayuda y a los pocos minutos ingresa el cómplice que saca el pescador con la tarjeta y en otro cajero aprovecha para realizar extracciones. "Además de las extracciones también realizan compra por débito y hasta suelen abrirse una cuenta bancaria con datos apócrifos donde derivan fondos de la cuenta del cliente birlado", confió Longo. Los delincuentes trabajan en pareja, los hombres introducen los pescadores y las mujeres las que ofrecen ayudar a la persona que acude al cajero ha realizar un operación. De los dos casos registrados en Neuquén uno fue por 2.600 pesos y el otro superaría ampliamente los 1.000 pesos, de acuerdo a lo que confiaron desde la división de delitos económicos. La policía advirtió que en caso de inconvenientes con la tarjeta en el cajero se comuniquen al 101 pues los uniformados del Comando Radioeléctrico han sido capacitados para detectar estos casos. También se recomienda no abandonar el plástico que -al no tener la clave- es inservible para los delincuentes. Fuente: http://www.rionegro.com.ar
miércoles, 9 de julio de 2008
Después de una salidera, el cliente sospecha de "dateros"
Así como alguien dijo que los taxistas parecen los "cajeros automáticos de los ladrones" por la frecuencia con que los asaltan, las salideras bancarias no son menos habituales. Son una forma delictiva muy popularizada entre los delincuentes, quienes sólo necesitan, además de una logística básica -teléfonos, vehículos- un elemento indispensable: un dato preciso. "No hay salidera sin datero", dicen policías y ladrones.
Detrás de cada salidera bancaria que se denuncia hay una buena cantidad de dinero en danza. Y la víctimas dejan en las denuncias pistas y sospechas que apuntan, muchas veces, al vacío.
En este contexto, el caso de Julio José Rodríguez resulta llamativo porque sus sospechas -denunciadas en la Fiscalía de Guaymallén- apuntan al cajero de un banco ( y a un presunto cómplice) y a las medidas de seguridad que consideró "deficientes" .
En breve, Rodríguez se constituirá en querellante del caso. Por lo pronto, su abogado, Pablo Cazabán, pidió a los investigadores que secuestren los cintas de video que se registraron el lunes 30 de junio, en el banco Credicoop ubicada en Adolfo Calle y Dorrego, de donde retiró 22.000 pesos.
"Eso me dio mala espina"
Rodríguez -un plomero de 39 años que se dedica a realizar tareas de mantenimiento en algunas empresas petroleras- decidió contar su experiencia.
"En el fondo queremos que tener una respuesta del banco. Quiero demostrar que el banco se equivoca. Los bancos deben hacer la cosas bien y el gobierno debe poner personas que sepan de seguridad", afirmó ayer, desde su casa de Chacras de Coria.
Rodríguez explicó que el lunes de la semana anterior verificó a las 11.30 que en la cuenta de su esposa, en el Credicoop, acababa de ingresar un adelanto de 22.000 pesos para iniciar una obra.
Entonces, como nunca mueve este tipo de montos, decidió ir a última hora a la entidad bancaria junto a uno de sus socios.
Eran las 12.45 y había pocos clientes. Los plomeros hicieron la cola y cuando les tocó el turno, se acercaron a la línea de cajas.
"Es llamativo que detrás del cajero hubiera un tipo que, aparentemente, no era del banco y que vio como hicimos toda la operación. Tenía traje y un maletín", explica Rodríguez, quien apunta a estas personas como "dateros" del robo.
El cajero le dio un fajo de billetes de 10.000 pesos en billetes de 50 y otro con billetes de 100 pesos, hasta completar los 22.000.
Cómo Rodríguez vio que el cajero pasó los billetes por la maquina contadora, decidió no contarlos.
"El dinero se hizo para contarlo", le dijo el cajero y se fue a buscar los 500 dólares que el ocasional cliente le había pedido.
"Me llama la atención que el cajero no se quedara a verme contar el dinero. Sólo estaba el tipo del maletín mirando. Ni un cajero del supermercado te deja sólo contando plata porque si falta, la tienen que poner. Eso me dio mala espina", contó la víctima.
Rodríguez le pasó 5.000 pesos a su socio, quien guardó el dinero en el bolsillo, y él se guardó el resto del dinero.
Mientras retiraban una chequera, el banco cerró y "el policía que estaba en frente del edificio desapareció".
"Sabemos que tenés dólares"
Con tranquilidad, los socios salieron de la entidad bancaria. Iban tan tranquilos que incluso Julio le hizo una broma a su amigo: "Con ese lomo, nadie nos va a robar", le dijo haciendo mención al gran tamaño del acompañante. No sabían lo que les deparaba a la vuelta a casa.
Los plomeros se subieron a un Ford Taunus en Adolfo Calle y Dorrego y luego de hacer un par de kilómetros llegaron a Arenales y Pedro del Castillo, donde pararon para buscar a un sobrino de Rodríguez. No sospechaban que alguien los seguía.
En efecto, un segundo después se les atravesó un Fiat Duna y se bajaron dos hombres armados con revólveres 38 largo. Uno puso el caño del arma en la cabeza de Ariel y el otro apuntó a los testículos de Julio.
"Dame la plata", le dijeron a Rodríguez, y este le pasó un fajo de billetes. Entonces los ladrones le exigieron también el dinero a Ariel: "Vos también", gruñó un delincuente.
Rodríguez le había dado 10.000 pesos por lo que el "vidente" delincuente le dijo: "Dame también los dólares. Sabemos que compraste dólares".
Eran profesionales porque cuando vieron la voluntad de entregar el botín bajaron las armas. Y se fueron con los 22.000.
"Estuvimos 70 días trabajando y en cinco minutos perdimos todo", afirmó Rodríguez, medio resignado y medio masticando bronca.
Fuente: www.losandes.com.ar
domingo, 6 de julio de 2008
Robó y baleó a una mujer que salía de un cajero
Ana Beatriz A. salió de su casa hacia un cajero automático del barrio Belgrano ayer a la mañana. Retiró mil pesos y comenzó a caminar en dirección hacia su casa en el mismo vecindario. Había recorrido no más de 50 metros cuando un muchacho armado la emboscó y le ordenó que le entregara la cartera. La mujer se resistió y el ladrón reaccionó del modo más agresivo: apuntó el revólver contra ella y pulsó el gatillo. Un proyectil atravesó una pierna de la mujer y quedó alojado en la otra.
Fue internada en el Hospital de Emergencias, pero su vida, según una fuente policial, no corre peligro, mientras que el malhechor terminó entre rejas.
El vocero policial consultado señaló que la agresión ocurrió cuando faltaban diez minutos para las 10 de ayer. A esa hora, Ana A. llegó hasta el cajero automático del Banco de Santa Fe ubicado en la estación de servicios YPF, en el cruce de Mendoza y Felipe Moré. El artefacto está situado en uno de los extremos del comercio, sobre Mendoza. La mujer fue a cumplir con un trámite de rutina: retirar parte del sueldo de su esposo.
Ana A. extrajo mil pesos de la caja de ahorro de su marido. Guardó el efectivo en un attaché y comenzó a caminar por Mendoza en dirección al este. Cuando se disponía a atravesar las vías de la ex estación de trenes Rosario Oeste, a media cuadra del banco, fue interceptada por un muchacho armado. "Dame la cartera", le gritó.
Al parecer, la mujer se aferró a la cartera. "Forcejearon, y el tipo tiró, no sé si en realidad quiso balearla, tal vez gatilló el arma porque se asustó", comentó un oficial que trabajó en el caso. Un proyectil perforó la pierna izquierda, salió y se alojó en la derecha.
Ana quedó herida en el suelo y el asaltante huyó corriendo. Un rato después, una ambulancia del Sies la trasladó al Clemente Alvarez. Un vecino llamó al Comando Radioeléctrico. Algunos vecinos aportaron la descripción de los rasgos del ladrón y los policías atraparon al sospechoso poco después en 9 de Julio y Felipe Moré, a tres cuadras de donde ocurrió el atraco.
Fue identificado como Maximiliano Exequiel Gómez, de 20 años. Según la policía, tenía la cartera con los mil pesos que la mujer había retirado del cajero y otros 200 que llevaba en el portafolios cuando salió de su casa del barrio Belgrano. Los uniformados le secuestraron un revólver calibre 22 largo. Quedó acusado de robo calificado y lesiones con arma de fuego, un delito no excarcelable.
Fuente : http://www.lacapital.com.ar/
